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Consejos a tener en cuenta

mejores residencias de ancianos en madrid

 

Aprender a ELEGIR UNA RESIDENCIA DE ANCIANOS

En principio debemos tener en cuenta que en la actualidad las residencias de ancianos no tienen nada que ver con los asilos de otros tiempos, ni es tampoco un hotel ni un hospital. Hoy en día, hablar de residencias de ancianos es sinónimo de tranquilidad, comodidad, ocio y buena asistencia por profesionales. Porque las residencias de ancianos actuales hacen las veces de viviendas alternativas para personas que necesiten, por su estado de salud, por una situación familiar determinada, por comodidad o por cualquier otro motivo similar una ayuda y un apoyo de profesionales que le hagan la vida más placentera.
Hay algo que debemos tener en cuenta siempre, y es que son edificios que han sido diseñados y acondicionados para los ancianos de manera específica. "Consumer" realizó una encuesta entre doscientos familiares de ancianos que utilizan los servicios de las residencias de la tercera edad y publicó los resultados, que fundamentalmente son los siguientes:

  • Únicamente un 7% de los familiares pensaba que la limpieza de las residencias de ancianos tenían deficiencias y no eran lo correctas que debían ser. Y nadie habló de mala limpieza.
  • Sobre la necesidad de amplitud de las residencias de ancianos concertadas, un 30% pensaba que sí deberían ser un poco más amplia al menos.
  • Prácticamente todos los familiares de los ancianos residentes se sentían bien informados por parte de las residencias sobre la evolución y el bienestar del residente. También en esta misma proporción, consideraban que la infraestructuras de las residencias de ancianos en cuestión era muy buena o buena al menos.
  • En cuanto a las condiciones de higiene de las residencias de ancianos, aproximadamente la mitad creían que eran perfectas y solo un 24% pensaban que eran regular solamente.
  • También casi la mitad de los encuestados estaban de acuerdo en que el trato y el cuidado de los ancianos solía ser muy bueno en las residencias para la tercera edad, aunque también había un 13% de usuarios de residencias de ancianos públicas que pensaban que sería conveniente un número mayor de personal para la atención de los ancianos.
En general, cuando debemos plantearnos buscar una buena residencia para la tercera edad, tanto pública como privada, hay que tener en cuenta sobre todo las características de su infraestructura y la relación calidad-precio que tiene, porque nuestros mayores se merecen lo mejor.




GUÍA PARA ELEGIR UNA RESIDENCIAS DE ANCIANOS PARA PERSONAS MAYORES


Las residencias de ancianos modernas ya no son asilos, pero conviene tomar algunas precauciones antes de decantarse por una pública o una privada.
No es justo. Decimos que el abuelo o la abuela (o los suegros, o los propios padres) son un problema, cuando lo que sucede es que tienen un problema y no pueden, por sí solos, enfrentarse a él. No necesitan lástima, ni reflexiones hipócritas sobre lo mucho que nos han dado o lo bien que convivían antaño unas generaciones con otras, sino soluciones. Que las ciudades son cada vez más grandes y las casas cada vez más pequeñas es una verdad sólida y lamentablemente irreversible. Pero es que, además, sucede que vivimos -ellos y nosotros- en mundos distintos. El nuestro se llama futuro y a él dedicamos el cien por cien de los afanes (trabajar, ahorrar, estudiar, progresar, hacer planes). El de ellos se llama día a día. Cuanto más cómodo y placentero les resulte, más habremos acertado en la solución.

Comodidad, ante todo.


¿ Qué significan para un anciano comodidad y placer? Pues cosas que ni se nos pasan por la mente a los veinticinco años o a los cuarenta. La sonda gástrica bien puesta, las pastillas y el oxígeno a su hora, la comida sin sal… A pesar de las facilidades que las Administraciones vienen prestando a los ancianos en materia de asistencia social y domiciliaria, tranquilidad y comodidad están, en principio, más garantizadas en una de ancianos (pública o privada) que en el piso propio, por más que uno sienta abandonar las cuatro paredes de su alma. Las residencias de ancianos -sobre todo las más modernas- están pensadas con criterios ergonómicos , es decir, todos sus elementos, escaleras, cuartos de baño, ascensores, comedores, peluquería, enfermería, etc., tienen las formas y tamaños más adecuados para los potenciales usuarios .

Públicas "Asistencia sí, lujos no", podría ser el eslogan de las residencias de ancianos públicas, Hay algo muy importante que no debemos olvidar: residencia de ancianos pública no significa gratuita. Los residentes han de pagar por su plaza el 75% de su pensión, sea o no contributiva (los ancianos tienen en ambos casos derechos idénticos). Es difícil obtener una plaza. De las 5.000 residencias geriátricas que existen en España, sólo 1,700 tienen carácter público . Ni siquiera los Centros Concertados (residencias de ancianos privadas que ceden -o mejor dicho, venden- parte de su capacidad a la Administración) han podido absorber este excedente de jubilados y solucionar un problema que se agrava con el tiempo: el de las personas que, sin posibilidad de acceder a una residencia de ancianos pública, no pueden tampoco permitirse el lujo de una privada. A usted le interesa saber que para elegir una residencia de ancianos pública conviene informarse sobre los medios humanos y técnicos con que cuenta. Además de los datos oficiales que pueda recabar, no está de más hablar con familiares de residentes. Y no con uno, sino con varios. Porque también es frecuente la soledad, la falta de adaptación al nuevo entorno y los achaques lógicos de la vejez lleven a algunos ancianos a mostrar todo tipo de quejas ajenas al funcionamiento del centro.

¿Válidos o asistidos?


A mayor dependencia de terceros (parálisis, alzheimer, etc..), más posibilidades de conseguir la codiciada plaza en una residencia de ancianos pública. En líneas generales, las residencias de ancianos pueden ser, según el grado de dependencia de los usuarios, para válidos (equipadas sólo para acoger a personas capaces -física y mentalmente- de realizar tareas cotidianas sin la ayuda de terceros); para asistidos (todo lo contrario; equipadas para acoger a personas incapacitadas que necesitan el cuidado y la vigilancia de terceros) y mixtas (acogen a los dos grupos). Esta división es fundamental, tanto para los usuarios a la hora de solicitar su cama, como para los empresarios y gestores de residencias de ancianos -públicas y privadas- ante la necesidad de analizar los costes. Así, por ejemplo, mientras que los válidos necesitan una vigilancia moderada (una persona por cada cuatro o cinco residentes), los asistidos necesitan casi el doble (como mínimo, una persona por cada tres) De todos modos, se está estudiando una nueva catalogación que contemple diez categorías distintas de validez, desde los ancianos plenamente capaces a los absolutamente discapacitados . La ley determina que sólo los ancianos con enfermedades crónicas o infecto-contagiosas (necesitados, por tanto, de asistencia hospitalaria) no pueden ingresar en una residencia.
Privadas si se decide por una residencia de ancianos de pago, y si tiene claro qué tipo de residencia de ancianos necesita (válidos o asistidos) y donde la necesita (qué barrio o ciudad), lo único que debe preocuparle a partir de este momento es, primero, que no existan dudas sobre su legalidad, solvencia y seriedad; y, segundo, el precio. Una residencia de ancianos en Madrid es más cara que otra situada en una provincia pequeña y ésta, a su vez, es más cara que otra situada fuera de un entorno urbano (por ejemplo, en el campo o la montaña). Grandes capitales, como Madrid o Barcelona, y barrios residenciales, como La Moraleja o Pedralbes, son sinónimo de residencias de ancianos caras , mientras que ciertas renuncias (por ejemplo, una habitación compartida en esta misma residencia de ancianos), implican un coste más moderado.

Favor y negocio.


En España hay 2.000 residencias de ancianos privadas de la tercera edad divididas globalmente en "con" y "sin" ánimo de lucro. Unas 1.100, entre las primeras, están federadas (pertenecen a la Federación Nacional) y el pequeño grupo formado por las segundas -sin cuantificar- pertenece a órdenes religiosas ( o a las Organizaciones No Gubernamentales) y se financia con legados y donativos (más el porcentaje a obras benéficas procedente de los impuestos). Amplias, modernas y luminosas -en general-, las residencias de ancianos privadas han ido floreciendo como negocio en un espacio de tiempo relativamente corto (entre ocho y diez años) pero arrastran también sus propios problemas. Uno de los más importantes es la piratería (residencias de ancianos ilegales) y otro, relacionado estrechamente con el primero, la falta de catalogación, es decir, la falta de un método clasificador propio, similar a las estrellas en los hoteles o a los tenedores en los restaurantes. Ésta es la gran asignatura pendiente de las residencias de ancianos privadas.

Legalidad.


Es una condición imprescindible, tanto para el bienestar del usuario como para la tranquilidad de los familiares. Las residencias de ancianos ilegales (piratas) cuestan menos -aunque no mucho menos- pero acaban saliendo carísimas porque, antes o después, tendrá usted que verse metido en pleitos. Así pues, huya de las residencias de ancianos clandestinas -instaladas habitualmente en pisos pequeños con escasa o nula vigilancia médica- y busque siempre el documento de autorización administrativa emitido por la Comunidad Autónoma correspondiente (en concreto por la Consejería de Salud, Integración, Bienestar, o como se denomine en cada caso). Este documento debe estar expuesto en un sitio visible del vestíbulo o la oficina pero, si no fuera así, pídaselo al director del centro. Sin ese documento, la residencia de ancianos es ilegal.

Documentos.


El contrato es otro requisito imprescindible para identificar la legalidad de un centro. Cada residencia de ancianos tiene que tener su propio impreso (con las cláusulas, condiciones de pago, etc. claramente definidas) y en ningún caso admitirá a residentes que no acepten libremente su traslado. En caso de falta de pago, o conductas que afecten gravemente a la buena convivencia con los otros residentes o la normal actividad del establecimiento, la residencia de ancianos podrá resolver el contrato previa comunicación a la Comunidad Autónoma correspondiente. La existencia de un reglamento de régimen interior también acredita la seriedad y legalidad de un centro.

Precios.


Además de los documentos que se han mencionado, una residencia de ancianos privada necesita tener, autorizada y puesta al día, una lista de precios. Pero, ¡mucha atención!, los precios que figuran en esta lista son los máximos permitidos -porque también aquí interviene la Administración para controlar y evitar los abusos-, pero eso no quiere decir que no pueda usted negociar sobre esas cifras. En otras palabras, regatear. Los precios por persona de las residencias de ancianos oscilan entre 1.000€ (en habitación doble compartida) y 3.000€ (en habitación doble para uso individual) pero dependerán siempre de las condiciones del centro y de los servicios que en él se presten. Cuantos más extras tenga la residencias de ancianos (hidromasaje, piscina, biblioteca, solarium, cocina propia, sala de conciertos, etc.), mayor precio. Tenga en cuenta, a la hora de regatear, las plazas que el centro tiene disponibles en esos momentos. Hasta no hace mucho tiempo, estas residencias de ancianos estaban llenas, pero la crisis ha dejado muchos hogares a medio gas y se necesitan las pensiones de los ancianos para llegar a fin de mes. Estudie también la eventualidad de pagar extras; en ciertas residencias de ancianos, la rehabilitación o la fisioterapia -prestaciones obvias tratándose de la tercera edad- se consideran un extra, mientras que en otras sólo se pagan aparte los servicios estrictamente complementarios, como la odontología y la peluquería.

Ventajas.


Hay que reconocerlo: son muchísimas. Quizás la más importante sea la flexibilidad, en términos generales, que impera en estas residencias de ancianos, tanto si hablamos de oferta y precios como de disciplina. Las residencias de ancianos privadas ofrecen alternativas realmente interesantes, como la de convertirse en centros de día (los ancianos van por la mañana y vuelven a sus casas por la noche, de forma que no se desvinculan del todo del calor familiar) o en residencias temporales (un anciano puede pasar allí un mes, dos o el tiempo que él decida, y ver así si se adapta al lugar o si prefiere volver a casa o buscar otra residencia). Una residencia de día (con las tres comidas y la misma atención que se dispensa al resto de los ancianos) cuesta bastante menos que el ingreso completo. La flexibilidad significa también una disciplina muy suave. Nadie madruga, si no quiere, no hay horarios de visita (los familiares y visitantes pueden permanecer en la residencia el tiempo que deseen y todo el mundo se mueve con una mayor libertad.
Ambiente.
No sólo el lujo o la calidad de los servicios diferencian a una residencia de ancianos de otra. Cada una tiene, además, su personalidad, su clima. Si quiere que el futuro usuario se sienta cómodo de verdad, búsquele un lugar a su medida, es decir: un ambiente familiar y entrañable si se trata de una persona sencilla y comunicativa; un entorno formal, si el interesado ama y respeta las formalidades (por ejemplo, hay residencias de ancianos en las que se llama a los usuarios de usted, mientras que en la mayoría prevalece el tuteo); un buen equipamiento deportivo, si es de los que no saben vivir sin el deporte… En definitiva, búsquele un hábitat apropiado. Su satisfacción y confort, mientras dure su vida, dependen de ello.

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